Llegué hoy al mediodía, estoy acá, en casa.
Desembarqué todo lo del bote, ahora lo tengo todo acá en el quincho, estoy organizando las cosas, pero bueno, el encuentro lindo con la familia.
Este fin de semana lo voy a tomar para mí, para mi casa, mi familia. El el próximo fin de semana voy a llevar el bote al club y encontrarme. E lindo encontrarse con la familia del agua.
Fue una experiencia interesante, fue un espacio de descubrimiento. El río Paraná en todas sus dimensiones es algo maravilloso que tiene grandes espejos de agua como lagos gigantes unidos por un cauce. Es muy impactante la riqueza, la inmensidad.
Yo creo que hemos practicado el arte de no ceder, el arte de continuar, el arte de persistir, con ese esfuerzo que implica la naturaleza del hombre por superarse y ver a dónde uno puede llegar con eso, sus capacidades y las posibilidades que tenemos.
La verdad que fue una prueba muy linda, este raid náutico. Ahí estamos. Ahora me encuentro con la cumbre más bonita, que es mi familia, mis hijos. Siempre dije, cuando hice cosas de este estilo, como el montañismo, que tenía muy claro que la cumbre mía estaba siempre acá en el llano y en lo cotidiano que es mi mujer, mis hijos y toda la gente que quiero y todos los afectos que tengo así que, distanciarme un poco y hacer cosas personales hacen que sea más emotivo todo, más sensible.
Creo que se trata de la búsqueda de trascendencia, hambre de trascendencia, hambre de buscar esa capacidad de trascender los límites de cada uno y para seguir creciendo en este juego que es vivir.
Juan.